Siguiendo el periplo, os comentaré ahora mi experiencia en Nicaragua. TEA-CEGOS está elaborando el Plan Nacional de Turismo en colaboración con Epypsa y AFI. Como parte de la primera etapa de diagnóstico se hacía necesario que nos desplazáramos dos consultores para conocer in situ el destino y mantener entrevistas y talleres con representantes del sector turístico local. Como bien sabéis, es habitual que consultoras españolas realicen estos proyectos en Latinoamérica, por la facilidad del idioma y la gran experiencia que atesoran las consultoras nacionales. Otro día tocará hablar de la internacionalización de la empresa turística española…

 Por desgracia me tocó viajar a Managua vía Miami. Realmente lo menos apetecible de viajar a Estados Unidos es el proceso de acceso al país. Malos modos, colas, controles excesivos…y se supone que habían mejorado la atención! Penoso.

 Al llegar a Managua me encontré con un clima muy húmedo y caluroso. Tras el terremoto que asoló la ciudad en 1972, Managua ha adoptado el urbanismo americano, con estructura de damero, sin aceras ni un centro definido. 

En relación al trabajo, a mí me tocó visitar los destinos de la costa Caribe, con gran potencial pero limitado desarrollo turístico. A diferencia de otros destinos caribeños como Cuba, República Dominicana o México, en Nicaragua aun no ha habido expansión de grandes grupos turísticos, por causas de diversa índole.

 Los destinos visitados fueron Laguna de Perla, Bluefields, Corn Island y San Carlos en el río San Juan. Nombres que evocan destinos paradisíacos pero que todavía deben recorrer los primeros estadios del desarrollo turístico: accesos, asfaltado, limpieza, seguridad, sistema de agua potable, alcantarillado o recogida de residuos, etc. Las empresas turísticas sufren graves problemas para prestar un servicio acorde con las necesidades de norteamericanos y europeos. Por el contrario, la demanda nacional no es suficiente para mantener ocupaciones elevadas e ingresos constantes.

Tampoco debemos olvidar la existencia de comunidades indígenas con costumbres y lenguas propias, un valor a priori diferenciador pero que todavía no está puesto en valor para el turismo. En este caso la palabra con mayúsculas debe ser SOSTENIBILIDAD. Preservar sus entornos, sus lenguas, sus costumbres y gastronomía. Puede ser uno de los grandes valores de este país.

 Yo no tuve la oportunidad de visitar la costa del Pacífico, si bien cierto que tiene un nivel de desarrollo superior y sí que se nutre de la demanda nacional así como de turistas de países limítrofes como Costa Rica y Honduras.

 Sin duda alguna Nicaragua tiene por delante grandes y difíciles retos para poder recibir con garantías flujos constantes de turistas internacionales. Sin embargo, con el apoyo de organismos internacionales y fondos de cooperación multilateral puede ir, poco a poco, construyendo una industria turística que pueda competir con Costa Rica como destino ecoturístico.

Anuncios