Para acabar esta serie de posts sobre algunos de mis viajes recientes, querría hablar sobre el destino de mis vacaciones de Semana Santa. Nos desplazamos unos días en coche hasta la urbanización de Costa Ballena en la localidad gaditana de Rota. Probablemente este municipio es más conocido por la base militar, pero tiene en Costa Ballena un lugar ideal para disfrutar de unos días de descanso, enmarcado en una zona muy atractiva desde una perspectiva turística.

La provincia de Cádiz reúne, en mi opinión, una serie de atractivos turísticos que hace de ella un destino sumamente completo para visitantes de cualquier procedencia y casi en cualquier época del año. Quizás por haber llegado un poco más tarde al boom turístico en España y no haber sufrido de lleno el desarrollismo de las décadas de los 70 y 80, ha logrado mantener en un estado envidiable su litoral, con playas vírgenes, pueblos con sabor y establecimientos de alojamiento bien dimensionados y adaptados a la demanda actual.

Las buenas comunicaciones viarias acercan sus costas e interior al resto de la península; Jerez dispone de un aeropuerto internacional y también se puede llegar por ferrocarril.su cercanía a Sevilla nos enlaza con el AVE y resto de España. Su gastronomía, siendo un tanto limitada, es atractiva y los establecimientos de restauración tienen mucho sabor. El vino es otro gran recurso, del cual se beneficia principalmente las bodegas de Jerez y del Puerto, todo ello estructurado en torno a la Ruta del Vino y del Brandy del Marco de Jerez.

Cuenta también con buenas urbanizaciones turísticas, como las mencionadas de Costa Ballena o Sancti Petri. Todo tiene su contrapunto en el fallido proyecto de Puerto Sherry donde lucen al sol decenas de estructuras de edificios a medio contruir (o a medio derruir, según se mire)…

No podemos olvidar su notable patrimonio histórico-artístico con su capital al frente, las localidades Tarifa, Sanlúcar de Barrameda, o Vejer de la Frontera, así como los pueblos del interior. Y por supuesto recursos naturales como el Parque Natural de los Alcornocales, el cabo Trafalgar, o las ya citadas largas playas vírgenes.

Los puertos deportivos y las actividades náuticas ocupan su lugar, con una amplia oferta de windsurf, kitesurf, surf, buceo, vela ligera o charter náutico. Cuenta además con numerosos campos de golf, como por ejemplo el de la citada urbanización de Costa Ballena, rodeados de hoteles con una relación calidad-precio muy competitiva.

Y por último no podemos dejar de mencionar uno de los principales valores, si no el principal, como son sus gentes. Los gaditanos tienen la capacidad para hacer que cualquier se sienta en su casa, con su cercanía, amabilidad y simpatía. Si todo lo demás falla, esto último puede arreglar un mal viaje.

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