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Los consultores tenemos la, probamente, merecida fama de vender humo. Proponer brillantes ideas presentadas de forma espectacular pero de dudosa aplicabilidad. Yo siempre me he tratado de alejar de ese estereotipo pero creo que me estoy equivocando.

En estos tiempos de crisis veo como muchas Administraciones Públicas, personas con formación y criterio, están “comprando” mucho humo. Se reproducen como el agente Smith consultores que no han trabajado en la vida en un hotel, un restaurante o en una agencia. Gente que no sabe lo que es el rack, lo que es un escandallo, lo que es un release. Consultores que se arrogan grandes conocimientos en enoturismo, cuando aun no distinguen un txakoli de un albariño. Expertos en turismo náutico, que a duras penas lograr distinguir el surf del kitesurf. “Gurus” de la promoción que en su vida han organizado el stand de una feria…

Me maravilla ver cómo son capaces de convencer con su grandilocuencia a los clientes, venderles auténticas “motos” que luego no sirven para nada y, además, nos cuestan mucho dinero a todos. Ya sé que suena a pataleta y, en cierto modo, lo es. Pero por favor, hagan el esfuerzo de separar el grano de la paja.

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Hace dos semanas tuve que viajar a Mallorca para participar en uno de los proyectos que tenemos allí, concretamente el de creación de un ente mixto de gestión turística de un municipio. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que ya hacía buen tiempo decidí quedarme el fin de semana y practicar un poco de senderismo.

Recordaba de un viaje con amigos realizado hacía varios años, que la zona de Sóller y Deià era muy bonita, diferente a otras zonas de la isla. Buscando en Internet encontré un hotel a buen precio e ideal para parejas (lástima que yo fuera solo): www.citrichotels.com. Desde ahí pude hacer una excursión por el llamado Camino de Rost, el cual encontré gracias a la información de la web de IBATUR. Se puede descargar un guía en PDF que es realmente espectacular, con información sobre los senderos y otras actividades. La más conocida quizás sea el famoso tren de Sóller. 

Creo recordar que en Sóller se ejecutó hace años un Plan de Excelencia Turística y aunque hayan podido pasar años se nota que los espacios públicos se encuentran en buen estado. Destacar también el Museo de la Mar, localizado en el puerto; a mí me encanta la recuperación de lo que se viene a llamar “cultura marinera o marítima” de nuestros destinos turísticos, y aquí se ha logrado recuperar parte de ese legado.

Definitivamente recomiendo Sóller como un lugar ideal para una escapada en pareja o para realizar excursiones de senderismo o culturales.

Siguiendo el periplo, os comentaré ahora mi experiencia en Nicaragua. TEA-CEGOS está elaborando el Plan Nacional de Turismo en colaboración con Epypsa y AFI. Como parte de la primera etapa de diagnóstico se hacía necesario que nos desplazáramos dos consultores para conocer in situ el destino y mantener entrevistas y talleres con representantes del sector turístico local. Como bien sabéis, es habitual que consultoras españolas realicen estos proyectos en Latinoamérica, por la facilidad del idioma y la gran experiencia que atesoran las consultoras nacionales. Otro día tocará hablar de la internacionalización de la empresa turística española…

 Por desgracia me tocó viajar a Managua vía Miami. Realmente lo menos apetecible de viajar a Estados Unidos es el proceso de acceso al país. Malos modos, colas, controles excesivos…y se supone que habían mejorado la atención! Penoso.

 Al llegar a Managua me encontré con un clima muy húmedo y caluroso. Tras el terremoto que asoló la ciudad en 1972, Managua ha adoptado el urbanismo americano, con estructura de damero, sin aceras ni un centro definido. 

En relación al trabajo, a mí me tocó visitar los destinos de la costa Caribe, con gran potencial pero limitado desarrollo turístico. A diferencia de otros destinos caribeños como Cuba, República Dominicana o México, en Nicaragua aun no ha habido expansión de grandes grupos turísticos, por causas de diversa índole.

 Los destinos visitados fueron Laguna de Perla, Bluefields, Corn Island y San Carlos en el río San Juan. Nombres que evocan destinos paradisíacos pero que todavía deben recorrer los primeros estadios del desarrollo turístico: accesos, asfaltado, limpieza, seguridad, sistema de agua potable, alcantarillado o recogida de residuos, etc. Las empresas turísticas sufren graves problemas para prestar un servicio acorde con las necesidades de norteamericanos y europeos. Por el contrario, la demanda nacional no es suficiente para mantener ocupaciones elevadas e ingresos constantes.

Tampoco debemos olvidar la existencia de comunidades indígenas con costumbres y lenguas propias, un valor a priori diferenciador pero que todavía no está puesto en valor para el turismo. En este caso la palabra con mayúsculas debe ser SOSTENIBILIDAD. Preservar sus entornos, sus lenguas, sus costumbres y gastronomía. Puede ser uno de los grandes valores de este país.

 Yo no tuve la oportunidad de visitar la costa del Pacífico, si bien cierto que tiene un nivel de desarrollo superior y sí que se nutre de la demanda nacional así como de turistas de países limítrofes como Costa Rica y Honduras.

 Sin duda alguna Nicaragua tiene por delante grandes y difíciles retos para poder recibir con garantías flujos constantes de turistas internacionales. Sin embargo, con el apoyo de organismos internacionales y fondos de cooperación multilateral puede ir, poco a poco, construyendo una industria turística que pueda competir con Costa Rica como destino ecoturístico.

Durante mis viajes de las últimas semanas, tres por razones profesionales y el último de vacaciones, he podido reforzar aun más si cabe, mi opinión de que somos una de las más grandes potencias turísticas del mundo. Podréis pensar que eso es evidente, a tenor de las cifras que año tras año confirman esa prevalencia. Sin embargo, esta opinión proviene en este caso de la observación directa y la comparación con otros destinos, ya sean consolidados o emergentes.

Tengo la suerte, o la desgracia para mi mujer, de que viajo muy a menudo por mi trabajo como consultor de destinos. Pero en el mes de marzo esta actividad se ha intensificado, empalmando cuatro semanas de viaje. Así, en los próximos cuatro posts querría comentar mi visión de cuatro destinos, dos nacionales y dos internacionales, tratando de extraer buenas prácticas desde la perspectiva del turismo nacional, y en la medida de lo posible, lecciones a aplicar aquí.

En primer lugar hablaré de un destino nacional, en concreto de la Comarca del Somontano. Se trata de una de las 10 comarcas de la provincia de Huesca y un buen ejemplo del aprovechamiento de los recursos y el trabajo bien hecho. El motivo de mi visita a esa bella comarca oscense era la realización de la auditoría de la Ruta del Vino del Somontano, si bien no era la primera vez que estaba por la zona.

Esta comarca tiene dos grandes recursos turísticos: la Sierra de Guara con epicentro en la localidad de Alquézar y el vino, centrado principalmente en Barbastro. Han cimentado sobre esas dos piedras una interesante oferta, muy diversa y adecuada para parejas, familias, jóvenes, mayores, etc. Por un lado, la cooperación entre el Ayuntamiento de Barbastro, la Comarca y el Consejo Regulador de la D.O. Somontano han logrado sacar adelante el proyecto de la Ruta del Vino, certificada por Turespaña. Cuentan con bodegas que son conocidas por su buen vino, pero también por su adaptación al ecoturismo, con propuestas atractivas y originales. Además la oferta de restauración es de calidad, con una oferta de alojamiento que no le va a la zaga. Las últimas iniciativas de promoción de la Ruta también merecen atención.

Por otro lado, la dinámica y el flujo tradicional de turistas franceses deseosos de disfrutar del turismo activo en la Sierra de Guara ha generado en Alquézar un polo de desarrollo turístico muy interesante. Mucho ha ayudado sin duda la visión del anterior Alcalde, que fomento la reconstrucción de las casas y de las fachadas para convertir este pueblo en uno de los más bonitos de España. Surgen cada año nuevos negocios e iniciativas turísticas que demuestran el interés de la zona.

El Somontano es, pues, un buen ejemplo de cómo una comarca tradicionalmente poco turística, ha logrado en un década situarse en el mapa turístico nacional. Esto ha sido posible gracias al trabajo en común, el apoyo de las Administraciones y la visión de gestores públicos e inversionistas privados.

Os recomiendo visitar esta zona con ojos de planificador turístico, sin duda extraeréis buenas ideas para vuestros destinos.

En esta última década, dos palabras han marcado nuestro querido sector turístico: calidad e innovación. Indudablemente España había perdido competitividad frente a los destinos competidores y se realizó una decidida apuesta por impulsar la implantación de sistemas de gestión de la calidad. Q, MACT, SICTED, EMas, Banderas Azules, EFQM…diferentes sistemas y metodologías, de mayor o menor credibilidad y beneficio.

Esa ola sigue llegando a la orilla, pero ya se contempla prácticamente como una “commodity”, como en muchos otros sectores productivos. El primer gran impulso se realizó por parte de Turespaña y posteriormente las CC.AA. y los municipios tomaron el testigo.

La innovación es el nuevo tsunami que ha llegado al sector, y tiene todavía mucho recorrido y ha de generar grandes beneficios para todos. Vender nuestros destinos de otra manera, comercializar nuestros hoteles por nuevas vías, poner en el mercado nuevas experiencias, etc. redundará positivamente en nuestro posicionamiento como macrodestino líder.

Las administraciones están tratando de transmitir a las empresas la necesidad de “pensar fuera de la caja” y volver a tomar distancia a nuestros competidores sobre esta base. Si bien esta dinámica no ha calada por igual en todo el país, se perciben interesantes iniciativas en territorios como Canarias, Baleares o Asturias.

Sin embargo hay una tercera palabra que para mí también tiene gran importancia: gestión. Gestión de destinos. Buena parte de nuestros destinos turísticos se han querido mirar históricamente en el espejo de Turisme de Barcelona. Muchos técnicos y concejales han viajado a Barcelona a hablar con ellos y conocer su modelo de gestión, organigrama, forma jurídica, presupuesto, etc.

Hace tres años se puso en marcha en programa “Soportes de Promoción de Destinos” fruto de un convenio de colaboración entre la Secretaría de Estado de Turismo y la FEMP, con el fin de impulsar la creación y potenciación de entidades de gestión de destinos de carácter mixto. No vamos a entrar ahora en la necesidad de fomentar la co-financiación y la responsabilidad del sector privado en los presupuestos y la toma de decisiones, ese tema da juego para otro post.

Lo que me parece más relevante, no es que los destinos aprendan del ejemplo de Barcelona por su forma jurídica, organigrama, etc. sino sobre el punto fuerte de esa organización que es la generación de recursos propios. Si nos fijamos en el modelo anglosajón, las entidades “públicas” de gestión turística ven como la aportación pública merma cada año, pero asumen como normal tener que buscar fondos por otras vías. La necesidad les hace más creativos y les obliga a buscar financiación por todas las vías posibles.

Nuestros destinos deben tomar también ese camino. No sólo en la generación de recursos, sino también en el análisis del impacto de sus acciones, ejecutadas en buena medida con fondos públicos.

Siempre he pensado que Asturias es uno de los destinos nacionales más completos. Además de los atractivos ya conocidos como la naturaleza, el patrimonio o la gastronomía, Asturias cuenta con una amplia oferta de ocio activo y cultural. Y no debemos olvidar los intangibles. Asturias ofrece autenticidad, cercanía, hospitalidad y amabilidad.

El organismo responsable de la gestión y promoción turística asturiana ha puesto en marcha en los últimos años numerosas iniciativas interesantes como la creación de clubes de producto (Mesas de Asturias, Casonas Asturianas), la integración en otros clubes nacionales (Estaciones Náuticas) o formando parte de marcas de destino supra autonómicas como España Verde. Antes de que se creara la asociación de destinos gastronómicos (donde se integra la ciudad de Gijón), Asturias ya había lanzado su campaña Saboreando Asturias como precedente del Saborea España.

También se ha trabajado con gran intensidad la implantación de sistemas de gestión de la calidad en todas las comarcas, destacando destinos como Gijón o Comarca Avilés, donde se han logrado distinguir decenas de establecimientos.

La región tiene además mucho más que ofrecer en zonas del Principado poco conocidas, y con grandes atractivos como el Parque Histórico del Navia o la zona de Oscos. Por su parte el Oriente, con una larga trayectoria turística, trata de reinventarse y continuar fidelizando a sus clientes.

Sin embargo en estos momentos Asturias sufre un gran problema con sus comunicaciones. La situación monopolística de Iberia en el aeropuerto de Castrillón hace que volar al Principado resulta demasiado caro. Es cierto que la mayoría de los turistas que se acercan a Asturias lo hacen en su propio coche, pero también para ellos resulta pesado llegar. La ejecución al 100% de la autovía del Cantábrico resulta de gran interés para acabar de explotar el mercado vasco y el resto del nordeste español. Por último, las comunicaciones ferroviarias son totalmente deficitarias y la llegada del AVE aun no tiene una fecha creíble.

En general pienso que Asturias cuenta con una imagen turística muy sólida, con una marca conocida y reconocible y una relación calidad-precio inigualable. De aquí a diez años, cuando las citadas infraestructuras estén ejecutadas en su totalidad y las conexiones aéreas sean más “democráticas” Asturias puede ser el gran referente turístico del norte de España, tanto para el turismo interno como para el turismo extranjero.

Y la World Travel Market, y la ITB, e INTUR, el SITC, Expovacaciones, CMT…en mis más de 15 años de experiencia en el sector turístico he tenido la suerte de participar en muchas ferias, a veces como asistente y a veces como expositor. En todos los casos he disfrutado de la experiencia, puesto que me ha aportado información sobre buenas prácticas, he conocido a profesionales interesantes e incluso en ocasiones han surgido oportunidades de empleo y negocio.

En los últimos años el modelo de las ferias turísticas está siendo bastante denostado, centrándose las críticas en FITUR por su dimensión e impacto mediático. Los últimos escándalos políticos tampoco han ayudado a transmitir una buena imagen de este importante evento.

Es indudable que la evolución y desarrollo de las nuevas tecnologías, la aparición de Internet como el gran receptáculo de información que es, así como el cambio progresivo en el modelo de comercialización del turismo están generando dudas sobre la sostenibilidad del formato de ferias orientadas al público en general. Los potenciales viajeros cada vez necesitan menos del folleto “físico”, siendo capaces de obtener la información por otras vías.

En este sentido, las empresas promotoras de las ferias y los propios expositores deben analizar este modelo y tratar de innovar, haciéndolo de nuevo atractivo y único. Deben ofrecer experiencias e informaciones que los potenciales turistas no puedan encontrar en Internet ni, incluso, en las agencias de viaje.

Se pone también en duda que las ferias turísticas y, específicamente FITUR, sea útil para el sector. Sin embargo, desde la perspectiva de los profesionales del sector, FITUR sigue siendo un evento excepcional. Poder encontrar en esos tres días a decenas de potenciales clientes, proveedores, competidores y, en general, a todos los componentes de la cadena de valor del sector turístico, genera grandes oportunidades de negocio y de aprendizaje.

El boom de las redes sociales y la gran cantidad de eventos que se celebran a lo largo del año pueden ser, dicen, sustitutos de las grandes ferias. Sin embargo, a la vista de lo que se está cociendo en Twitter, Facebook o a través de la Comunidad Hosteltur con vistas al aprovechamiento de esos días, pareciera que las redes sociales tienen un efecto multiplicador como antesala de acciones de networking “desvirtualizadas”.

Probablemente los destinos deben hacer un análisis serio de cuáles son sus objetivos para FITUR, sacando mayor provecho de su asistencia y haciendo de ella una inversión y no un gasto. Las oportunidades que ofrece una feria para FITUR para cualquier de los profesionales del turismo son magníficas. Tan solo requiere de cierta preparación y estudio.

He intentando resistirme pero al final he caído en la tentación de asumir por un rato el papel de adivino o agorero, y tratar de predecir el futuro cercano de nuestra querida industria turística nacional. No pretendo realizar un análisis exhaustivo ni una proyección econométrica, pero sí que me gustaría aportar mi visión al respecto.

Por estas mismas fechas, el pasado año auguraba buenos resultados para unos y malos para otros. Aunque suene mal decirlo, no me he equivocado demasiado. En mi opinión, y siguiendo la nomenclatura INE, los residentes seguiríamos viajando pero optaríamos por destinos conocidos, reconocibles y de garantías, limitando las estancias y el gasto. Además reduciríamos los viajes al extranjero. Sin embargo, los viajes de los no residentes se reducirían, especialmente los mercados emisores más “tocados” por la crisis y para los cuales el factor precio fuera aun más relevante.

Según mi percepción, constatada posteriormente por la cifras de algunos micro- y macrodestinos, aquellos destinos turísticos que tradicionalmente se han nutrido de turismo nacional y que tienen un fuerte posicionamiento entre la clase media, podrían salvar la temporada dignamente. Casos como Sanxenxo, Llanes, Laredo, algunos de Cádiz, Huelva…me han dado la razón. En el lado contrario, destinos que se han nutrido tradicionalmente de británicos y alemanes, y han “despreciado” al turista nacional, han sufrido una temporada complicada o muy complicada.

Para 2010 las previsiones que voy leyendo estos días apuntan a un moderado optimismo. La Secretaría de Estado, además de declarar que el descenso en 2009 no ha llegado al 10% previsto, también ha mostrado un optimismo “con reservas”, respaldado por la incipiente recuperación económica de nuestros principales mercados emisores. Veremos qué nos cuenta Exceltur el martes 19, probablemente no sean tan optimistas. El único dato positivo es el ligero incremento del gasto medio por turista.

Hoy he leído en el periódico Die Welt que el GfK (Sociedad alemana para la investigación del Consumo), por el contrario no prevé una recuperación del mercado teutón. Tras una encuesta entre 20.000 personas, han concluido que habrá un descenso del número de viajes en temporada alta del 4,1% (ver enlace). De cumplirse esta previsión, supondría un nuevo mazazo para destinos como Baleares y Canarias.

En el caso del mercado británico, la revista Travelmole apunta a una recuperación, pero muy basada en el factor precio. Además, los operadores británicos nos dicen que “ya no jugamos en la misma liga que Turquía o Egipto” y que debemos ampliar la oferta de todo incluido. En general, los grandes consorcios europeos de turoperación proponer un descenso de precios al sector hotelero para poder mantener el ritmo de reservas.

Como conclusión de esta serie de noticias y reflexiones querría apuntar lo siguiente:

-Será difícil luchar contra la estacionalidad, aunque el crecimiento de rutas domésticas de Ryanair puede ayudar a incrementar las “escapadas” urbanas de fin de semana y puentes.
-Los destinos turísticos de costa e interior que han vivido toda la vida del turismo nacional probablemente vuelvan a tener un año con ocupaciones elevadas en temporada alta, estancias más cortas y gasto medio inferior a los años 2007 y 2008. Muchos hoteleros volverán a cerrar entre Semana Santa y el mes de junio.
-Los destinos de sol y playa más consolidados o en declive mirarán hacia el turismo nacional, como complemento a sus mercados de toda la vida. Esperemos que no sea flor de un día y que nos intenten fidelizar.
-Se prolongará el descenso de precios, las ofertas de última hora, incremento de la ocupación en apartamentos y campings, estabilidad del turismo rural.
-Los viajes al extranjero se mantendrán, al fin y al cabo tan solo representan aproximadamente un 8% de todos los viajes de los residentes.

Mis propuestas para los destinos podrían ser éstas:

-Analizar permanentemente el mix de mercados emisores que nutren nuestros destinos, sin desechar mercados pequeños, todo suma.
-Si los operadores extranjeros logran que los hoteleros sigan bajando precios y una mayor implantación del modelo all inclusive sí que estaremos “jodidos”, si me permitís la expresión. Los destinos deben poner en valor lo que es y diferencia a España, apuntando también a la clase media-y media-alta nacional que no está sufriendo tanto la crisis, y ofreciendo propuestas innovadoras y con un elevado componente experiencial.
-Los destinos consolidados deben recualificar su oferta y “esponjar” su urbanismo, mejorando los espacios públicos, y haciéndolos más “user friendly”.
-Trabajar segmentos que, por haber nacido recientemente, se han escapado de la turoperación tradicional y que permiten una relación más directa entre la oferta y la demanda potencial: enoturismo, turismo gastronómico, rural, turismo deportivo…

No quiero extenderme más, espero equivocarme en algunas cosas. Eso supondría que todos en el sector turístico viviremos un poco mejor o, al menos, más tranquilos. Lo que sí creo que está claro es que hemos de pasar página de una vez al “cuantos más mejor”, volcándonos todos en lograr que España sea un destino de prestigio, donde se viaje para disfrutar, a donde se viaje por voluntad propia y no por descarte, de donde la gente se vaya contenta y habiendo disfrutado de experiencias únicas.

Con la moda de las redes sociales y el SMM, muchos destinos turísticos han reaccionado con rapidez, abriendo cuentas en Facebook, Twitter, Flickr, etc. Pero la duda surge cuando nos preguntamos si esas acciones forman parte de una táctica dentro de su estrategia o si, más bien, tienen un carácter impulsivo.

Algunos destinos o clubes de producto han logrado, en poco tiempo, alcanzar cifras respetables de seguidores, admiradores, amigos, etc. Sin duda alguna contar con “evangelizadores” de nuestro destino es muy positivo, pero si los gestores del destino no son plenamente conscientes de qué representa ejecutar acciones de SMM, esto puede convertirse en un arma de doble filo. Nos parece normal que los destinos mantengan una presencia constante en medios escritos o digitales, que elaboremos folletos físicos o virtuales, que asistamos a bolsas de contratación de manera regular. Pero, ¿son los destinos conscientes de la importancia de la constancia que requiere la presencia en redes sociales?

En Tea-Cegos tratamos de transmitir a los destinos que más que la novedad o la moda, es fundamental diseñar un mix de marketing equilibrado y dinámico. Lo que hace diez años era la base de la promoción de los destinos no lo es ahora, y lo que es ahora puede que dentro de cinco ya no funcione. Por tanto, la primera herramienta o filosofía es el seguimiento y el análisis del impacto de las acciones.

Recientemente asistí al 2º Café Hosteltur 2.0 en el cual Juan Luis Polo, de Territorio Creativo, daba algunas ideas para realizar un seguimiento de las acciones de SMM. Él las llamó Key Performance Indicators, o Indicadores Clave de Rendimiento. Estos indicadores son los siguientes:

– Fans
– Visitas
– Referencias
– Interacciones

Me parece un pequeño cuadro de mando muy interesante, puesto que cualquiera de los cuatro indicadores es útil por sí mismo pero cobran aun más sentido si se siguen de manera conjunta. No sirve de nada alcanzar cifras muy altas de fans si no logramos generar más tráfico para nuestros sitios, ni referencias positivas para nuestro destino y, por supuesto, si no interaccionamos con nuestros seguidores todo el esfuerzo realizado no servirá de nada.

Estos indicadores deberían cruzarse o combinarse con otros más tradicionales como pernoctaciones, ocupación media y RevPAr, gasto medio por turista, valoración del destino a través de encuestas a turistas, etc. No se trata de que los gestores de los destinos estén más pendientes de mirar el cuentakilómetros que de mirar a la carretera, pero creo que deben evaluar el impacto y retorno de sus acciones para corregir o confirmar el rumbo. Al fin y al cabo están gestionando recursos públicos.

Recientemente, escuchando antiguas ediciones del Turispod de Jimmy Pons y Jordi Ruiz (siempre se ha de agradecer el esfuerzo que hacen estos cracks), en las que se habló profusamente de la isla de Menorca, pensé en redactar un post sobre ella.

Debo decir que desde la primera vez que fui a Menorca, allá por el año 1998 en un viaje de familiarización con turoperadores polacos durante mi etapa en Turespaña, esta isla me enamoró. Sé que suena un poco cursi pero no se me ocurre otra expresión más adecuada. En los siguientes años he tenido la suerte de viajar relativamente a menudo a Menorca, la mayoría de las veces por trabajo pero también de vacaciones. La isla me sigue encantando y es por ello que me duele aun más la situación que atraviesa el sector turístico menorquín.

Siempre he pensado que Menorca cuenta con todo para ser un destino con un éxito sostenible, pero la realidad año tras año es tozuda y las cifras cantan. Por tanto, la pregunta es la siguiente: ¿qué falta o qué sobra? ¿Son problemas coyunturales o estructurales?

Evidentemente el hecho de ser una isla dificulta los desplazamientos, pero eso nunca fue un gran problema para Mallorca. El clima tampoco es el mismo que en Ibiza, pero en según qué meses eso se agradece. El esfuerzo protector del territorio nos ha dejado una isla verde, un frente marítimo único en España, un precioso paisaje de interior, espacios abiertos y no demasiado hormigón. Sin embargo es probable que Menorca sea la isla balear con mayor estacionalidad, con un posicionamiento turístico más débil en el mercado nacional, una marca menos reconocible, unos recursos turísticos menos conocidos…

Las iniciativas puestas en marcha para paliar la estacionalidad como es el desarrollo del turismo náutico o el ecuestre tampoco logran su objetivo. Entramos en el habitual círculo vicioso de cómo no hay demanda la oferta no abre y poco a poco la isla desaparece de los catálogos como destino de temporada valle o baja. Y si el verano pincha, como ha sucedido esta temporada, el círculo acaba de cerrarse sobre el cuello de los empresarios. Desde el Consell Insular se han tratado de poner en marcha numerosas iniciativas, se ha apostado por la calidad de la oferta, se están ejecutando planes de dinamización de producto turístico…pero quizás sea necesaria una reflexión en profundidad sobre qué quiere ser Menorca y cómo quiere lograr ese objetivo.

¿Es Menorca un destino elitista, con precios elevados? ¿Se trata de un destino diferenciado por su apuesta de sostenibilidad y que trata de captar turistas que lo valoran y están dispuestos pagar por ello? ¿Es un destino masivo que satura las carreteras y no cuida sus urbanizaciones turísticas? ¿Es un destino orientado al turismo británico o apostamos por un mix dinámico de mercados emisores con un peso relevante del turismo nacional? ¿Es Destino de turismo independiente o destino de turoperación?

Como comentario positivo, que ya he transmitido a algunos profesionales del sector turístico menorquín, quiero decir que este año he logrado enviar a tres parejas de amigos a Menorca. Los seis han vuelto encantados, por no decir enamorados, de la isla. Menos tráfico en las carreteras, precios más ajustados, calas menos saturadas, el personal de servicio más pendiente del cliente y una amplia oferta de actividades de ocio, sobre todo ocio activo para familias. Eso sí, mejor no recordemos las dificultades para encontrar un coche de alquiler. Además, tampoco quiero olvidar iniciativas que han trascendido la isla como la llevada a cabo por la cadena Artiem, con nueva imagen, nuevo posicionamiento e instalaciones en permanente renovación.

Evidentemente dar con la tecla adecuada es muy difícil. No seré yo ahora el que en cuatro líneas dé la solución, pero lo que sí tengo claro es que es necesario aunar esfuerzos, dejar a un lado ideologías y que entre todos los agentes involucrados en el turismo menorquín (es decir, toda la isla) se tome el rumbo correcto y que éste se mantenga en el tiempo. En Asturias ya han organizado un primer “Think Tank” con gran éxito….¿por qué no uno en Menorca?

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