Siempre he pensado que Asturias es uno de los destinos nacionales más completos. Además de los atractivos ya conocidos como la naturaleza, el patrimonio o la gastronomía, Asturias cuenta con una amplia oferta de ocio activo y cultural. Y no debemos olvidar los intangibles. Asturias ofrece autenticidad, cercanía, hospitalidad y amabilidad.

El organismo responsable de la gestión y promoción turística asturiana ha puesto en marcha en los últimos años numerosas iniciativas interesantes como la creación de clubes de producto (Mesas de Asturias, Casonas Asturianas), la integración en otros clubes nacionales (Estaciones Náuticas) o formando parte de marcas de destino supra autonómicas como España Verde. Antes de que se creara la asociación de destinos gastronómicos (donde se integra la ciudad de Gijón), Asturias ya había lanzado su campaña Saboreando Asturias como precedente del Saborea España.

También se ha trabajado con gran intensidad la implantación de sistemas de gestión de la calidad en todas las comarcas, destacando destinos como Gijón o Comarca Avilés, donde se han logrado distinguir decenas de establecimientos.

La región tiene además mucho más que ofrecer en zonas del Principado poco conocidas, y con grandes atractivos como el Parque Histórico del Navia o la zona de Oscos. Por su parte el Oriente, con una larga trayectoria turística, trata de reinventarse y continuar fidelizando a sus clientes.

Sin embargo en estos momentos Asturias sufre un gran problema con sus comunicaciones. La situación monopolística de Iberia en el aeropuerto de Castrillón hace que volar al Principado resulta demasiado caro. Es cierto que la mayoría de los turistas que se acercan a Asturias lo hacen en su propio coche, pero también para ellos resulta pesado llegar. La ejecución al 100% de la autovía del Cantábrico resulta de gran interés para acabar de explotar el mercado vasco y el resto del nordeste español. Por último, las comunicaciones ferroviarias son totalmente deficitarias y la llegada del AVE aun no tiene una fecha creíble.

En general pienso que Asturias cuenta con una imagen turística muy sólida, con una marca conocida y reconocible y una relación calidad-precio inigualable. De aquí a diez años, cuando las citadas infraestructuras estén ejecutadas en su totalidad y las conexiones aéreas sean más “democráticas” Asturias puede ser el gran referente turístico del norte de España, tanto para el turismo interno como para el turismo extranjero.

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Y la World Travel Market, y la ITB, e INTUR, el SITC, Expovacaciones, CMT…en mis más de 15 años de experiencia en el sector turístico he tenido la suerte de participar en muchas ferias, a veces como asistente y a veces como expositor. En todos los casos he disfrutado de la experiencia, puesto que me ha aportado información sobre buenas prácticas, he conocido a profesionales interesantes e incluso en ocasiones han surgido oportunidades de empleo y negocio.

En los últimos años el modelo de las ferias turísticas está siendo bastante denostado, centrándose las críticas en FITUR por su dimensión e impacto mediático. Los últimos escándalos políticos tampoco han ayudado a transmitir una buena imagen de este importante evento.

Es indudable que la evolución y desarrollo de las nuevas tecnologías, la aparición de Internet como el gran receptáculo de información que es, así como el cambio progresivo en el modelo de comercialización del turismo están generando dudas sobre la sostenibilidad del formato de ferias orientadas al público en general. Los potenciales viajeros cada vez necesitan menos del folleto “físico”, siendo capaces de obtener la información por otras vías.

En este sentido, las empresas promotoras de las ferias y los propios expositores deben analizar este modelo y tratar de innovar, haciéndolo de nuevo atractivo y único. Deben ofrecer experiencias e informaciones que los potenciales turistas no puedan encontrar en Internet ni, incluso, en las agencias de viaje.

Se pone también en duda que las ferias turísticas y, específicamente FITUR, sea útil para el sector. Sin embargo, desde la perspectiva de los profesionales del sector, FITUR sigue siendo un evento excepcional. Poder encontrar en esos tres días a decenas de potenciales clientes, proveedores, competidores y, en general, a todos los componentes de la cadena de valor del sector turístico, genera grandes oportunidades de negocio y de aprendizaje.

El boom de las redes sociales y la gran cantidad de eventos que se celebran a lo largo del año pueden ser, dicen, sustitutos de las grandes ferias. Sin embargo, a la vista de lo que se está cociendo en Twitter, Facebook o a través de la Comunidad Hosteltur con vistas al aprovechamiento de esos días, pareciera que las redes sociales tienen un efecto multiplicador como antesala de acciones de networking “desvirtualizadas”.

Probablemente los destinos deben hacer un análisis serio de cuáles son sus objetivos para FITUR, sacando mayor provecho de su asistencia y haciendo de ella una inversión y no un gasto. Las oportunidades que ofrece una feria para FITUR para cualquier de los profesionales del turismo son magníficas. Tan solo requiere de cierta preparación y estudio.

He intentando resistirme pero al final he caído en la tentación de asumir por un rato el papel de adivino o agorero, y tratar de predecir el futuro cercano de nuestra querida industria turística nacional. No pretendo realizar un análisis exhaustivo ni una proyección econométrica, pero sí que me gustaría aportar mi visión al respecto.

Por estas mismas fechas, el pasado año auguraba buenos resultados para unos y malos para otros. Aunque suene mal decirlo, no me he equivocado demasiado. En mi opinión, y siguiendo la nomenclatura INE, los residentes seguiríamos viajando pero optaríamos por destinos conocidos, reconocibles y de garantías, limitando las estancias y el gasto. Además reduciríamos los viajes al extranjero. Sin embargo, los viajes de los no residentes se reducirían, especialmente los mercados emisores más “tocados” por la crisis y para los cuales el factor precio fuera aun más relevante.

Según mi percepción, constatada posteriormente por la cifras de algunos micro- y macrodestinos, aquellos destinos turísticos que tradicionalmente se han nutrido de turismo nacional y que tienen un fuerte posicionamiento entre la clase media, podrían salvar la temporada dignamente. Casos como Sanxenxo, Llanes, Laredo, algunos de Cádiz, Huelva…me han dado la razón. En el lado contrario, destinos que se han nutrido tradicionalmente de británicos y alemanes, y han “despreciado” al turista nacional, han sufrido una temporada complicada o muy complicada.

Para 2010 las previsiones que voy leyendo estos días apuntan a un moderado optimismo. La Secretaría de Estado, además de declarar que el descenso en 2009 no ha llegado al 10% previsto, también ha mostrado un optimismo “con reservas”, respaldado por la incipiente recuperación económica de nuestros principales mercados emisores. Veremos qué nos cuenta Exceltur el martes 19, probablemente no sean tan optimistas. El único dato positivo es el ligero incremento del gasto medio por turista.

Hoy he leído en el periódico Die Welt que el GfK (Sociedad alemana para la investigación del Consumo), por el contrario no prevé una recuperación del mercado teutón. Tras una encuesta entre 20.000 personas, han concluido que habrá un descenso del número de viajes en temporada alta del 4,1% (ver enlace). De cumplirse esta previsión, supondría un nuevo mazazo para destinos como Baleares y Canarias.

En el caso del mercado británico, la revista Travelmole apunta a una recuperación, pero muy basada en el factor precio. Además, los operadores británicos nos dicen que “ya no jugamos en la misma liga que Turquía o Egipto” y que debemos ampliar la oferta de todo incluido. En general, los grandes consorcios europeos de turoperación proponer un descenso de precios al sector hotelero para poder mantener el ritmo de reservas.

Como conclusión de esta serie de noticias y reflexiones querría apuntar lo siguiente:

-Será difícil luchar contra la estacionalidad, aunque el crecimiento de rutas domésticas de Ryanair puede ayudar a incrementar las “escapadas” urbanas de fin de semana y puentes.
-Los destinos turísticos de costa e interior que han vivido toda la vida del turismo nacional probablemente vuelvan a tener un año con ocupaciones elevadas en temporada alta, estancias más cortas y gasto medio inferior a los años 2007 y 2008. Muchos hoteleros volverán a cerrar entre Semana Santa y el mes de junio.
-Los destinos de sol y playa más consolidados o en declive mirarán hacia el turismo nacional, como complemento a sus mercados de toda la vida. Esperemos que no sea flor de un día y que nos intenten fidelizar.
-Se prolongará el descenso de precios, las ofertas de última hora, incremento de la ocupación en apartamentos y campings, estabilidad del turismo rural.
-Los viajes al extranjero se mantendrán, al fin y al cabo tan solo representan aproximadamente un 8% de todos los viajes de los residentes.

Mis propuestas para los destinos podrían ser éstas:

-Analizar permanentemente el mix de mercados emisores que nutren nuestros destinos, sin desechar mercados pequeños, todo suma.
-Si los operadores extranjeros logran que los hoteleros sigan bajando precios y una mayor implantación del modelo all inclusive sí que estaremos “jodidos”, si me permitís la expresión. Los destinos deben poner en valor lo que es y diferencia a España, apuntando también a la clase media-y media-alta nacional que no está sufriendo tanto la crisis, y ofreciendo propuestas innovadoras y con un elevado componente experiencial.
-Los destinos consolidados deben recualificar su oferta y “esponjar” su urbanismo, mejorando los espacios públicos, y haciéndolos más “user friendly”.
-Trabajar segmentos que, por haber nacido recientemente, se han escapado de la turoperación tradicional y que permiten una relación más directa entre la oferta y la demanda potencial: enoturismo, turismo gastronómico, rural, turismo deportivo…

No quiero extenderme más, espero equivocarme en algunas cosas. Eso supondría que todos en el sector turístico viviremos un poco mejor o, al menos, más tranquilos. Lo que sí creo que está claro es que hemos de pasar página de una vez al “cuantos más mejor”, volcándonos todos en lograr que España sea un destino de prestigio, donde se viaje para disfrutar, a donde se viaje por voluntad propia y no por descarte, de donde la gente se vaya contenta y habiendo disfrutado de experiencias únicas.

Con la moda de las redes sociales y el SMM, muchos destinos turísticos han reaccionado con rapidez, abriendo cuentas en Facebook, Twitter, Flickr, etc. Pero la duda surge cuando nos preguntamos si esas acciones forman parte de una táctica dentro de su estrategia o si, más bien, tienen un carácter impulsivo.

Algunos destinos o clubes de producto han logrado, en poco tiempo, alcanzar cifras respetables de seguidores, admiradores, amigos, etc. Sin duda alguna contar con “evangelizadores” de nuestro destino es muy positivo, pero si los gestores del destino no son plenamente conscientes de qué representa ejecutar acciones de SMM, esto puede convertirse en un arma de doble filo. Nos parece normal que los destinos mantengan una presencia constante en medios escritos o digitales, que elaboremos folletos físicos o virtuales, que asistamos a bolsas de contratación de manera regular. Pero, ¿son los destinos conscientes de la importancia de la constancia que requiere la presencia en redes sociales?

En Tea-Cegos tratamos de transmitir a los destinos que más que la novedad o la moda, es fundamental diseñar un mix de marketing equilibrado y dinámico. Lo que hace diez años era la base de la promoción de los destinos no lo es ahora, y lo que es ahora puede que dentro de cinco ya no funcione. Por tanto, la primera herramienta o filosofía es el seguimiento y el análisis del impacto de las acciones.

Recientemente asistí al 2º Café Hosteltur 2.0 en el cual Juan Luis Polo, de Territorio Creativo, daba algunas ideas para realizar un seguimiento de las acciones de SMM. Él las llamó Key Performance Indicators, o Indicadores Clave de Rendimiento. Estos indicadores son los siguientes:

– Fans
– Visitas
– Referencias
– Interacciones

Me parece un pequeño cuadro de mando muy interesante, puesto que cualquiera de los cuatro indicadores es útil por sí mismo pero cobran aun más sentido si se siguen de manera conjunta. No sirve de nada alcanzar cifras muy altas de fans si no logramos generar más tráfico para nuestros sitios, ni referencias positivas para nuestro destino y, por supuesto, si no interaccionamos con nuestros seguidores todo el esfuerzo realizado no servirá de nada.

Estos indicadores deberían cruzarse o combinarse con otros más tradicionales como pernoctaciones, ocupación media y RevPAr, gasto medio por turista, valoración del destino a través de encuestas a turistas, etc. No se trata de que los gestores de los destinos estén más pendientes de mirar el cuentakilómetros que de mirar a la carretera, pero creo que deben evaluar el impacto y retorno de sus acciones para corregir o confirmar el rumbo. Al fin y al cabo están gestionando recursos públicos.

Recientemente, escuchando antiguas ediciones del Turispod de Jimmy Pons y Jordi Ruiz (siempre se ha de agradecer el esfuerzo que hacen estos cracks), en las que se habló profusamente de la isla de Menorca, pensé en redactar un post sobre ella.

Debo decir que desde la primera vez que fui a Menorca, allá por el año 1998 en un viaje de familiarización con turoperadores polacos durante mi etapa en Turespaña, esta isla me enamoró. Sé que suena un poco cursi pero no se me ocurre otra expresión más adecuada. En los siguientes años he tenido la suerte de viajar relativamente a menudo a Menorca, la mayoría de las veces por trabajo pero también de vacaciones. La isla me sigue encantando y es por ello que me duele aun más la situación que atraviesa el sector turístico menorquín.

Siempre he pensado que Menorca cuenta con todo para ser un destino con un éxito sostenible, pero la realidad año tras año es tozuda y las cifras cantan. Por tanto, la pregunta es la siguiente: ¿qué falta o qué sobra? ¿Son problemas coyunturales o estructurales?

Evidentemente el hecho de ser una isla dificulta los desplazamientos, pero eso nunca fue un gran problema para Mallorca. El clima tampoco es el mismo que en Ibiza, pero en según qué meses eso se agradece. El esfuerzo protector del territorio nos ha dejado una isla verde, un frente marítimo único en España, un precioso paisaje de interior, espacios abiertos y no demasiado hormigón. Sin embargo es probable que Menorca sea la isla balear con mayor estacionalidad, con un posicionamiento turístico más débil en el mercado nacional, una marca menos reconocible, unos recursos turísticos menos conocidos…

Las iniciativas puestas en marcha para paliar la estacionalidad como es el desarrollo del turismo náutico o el ecuestre tampoco logran su objetivo. Entramos en el habitual círculo vicioso de cómo no hay demanda la oferta no abre y poco a poco la isla desaparece de los catálogos como destino de temporada valle o baja. Y si el verano pincha, como ha sucedido esta temporada, el círculo acaba de cerrarse sobre el cuello de los empresarios. Desde el Consell Insular se han tratado de poner en marcha numerosas iniciativas, se ha apostado por la calidad de la oferta, se están ejecutando planes de dinamización de producto turístico…pero quizás sea necesaria una reflexión en profundidad sobre qué quiere ser Menorca y cómo quiere lograr ese objetivo.

¿Es Menorca un destino elitista, con precios elevados? ¿Se trata de un destino diferenciado por su apuesta de sostenibilidad y que trata de captar turistas que lo valoran y están dispuestos pagar por ello? ¿Es un destino masivo que satura las carreteras y no cuida sus urbanizaciones turísticas? ¿Es un destino orientado al turismo británico o apostamos por un mix dinámico de mercados emisores con un peso relevante del turismo nacional? ¿Es Destino de turismo independiente o destino de turoperación?

Como comentario positivo, que ya he transmitido a algunos profesionales del sector turístico menorquín, quiero decir que este año he logrado enviar a tres parejas de amigos a Menorca. Los seis han vuelto encantados, por no decir enamorados, de la isla. Menos tráfico en las carreteras, precios más ajustados, calas menos saturadas, el personal de servicio más pendiente del cliente y una amplia oferta de actividades de ocio, sobre todo ocio activo para familias. Eso sí, mejor no recordemos las dificultades para encontrar un coche de alquiler. Además, tampoco quiero olvidar iniciativas que han trascendido la isla como la llevada a cabo por la cadena Artiem, con nueva imagen, nuevo posicionamiento e instalaciones en permanente renovación.

Evidentemente dar con la tecla adecuada es muy difícil. No seré yo ahora el que en cuatro líneas dé la solución, pero lo que sí tengo claro es que es necesario aunar esfuerzos, dejar a un lado ideologías y que entre todos los agentes involucrados en el turismo menorquín (es decir, toda la isla) se tome el rumbo correcto y que éste se mantenga en el tiempo. En Asturias ya han organizado un primer “Think Tank” con gran éxito….¿por qué no uno en Menorca?

En el marco de los diferentes proyectos de turismo del vino que hemos desarrollado en los últimos años en Tea-Cegos, uno de los temas más recurrentes y que todavía más me preocupa es el de la comercialización.


Gracias a los datos generados por el Observatorio del Vino de Rutas del Vino de España (www.wineroutesofspain.com) sabemos un poco más sobre el perfil de este viajero. Sin embargo todavía queda por definir el auténtico modelo de comercialización del turismo del vino o, mejor dicho, de los turismos del vino. Por un lado, está la gran masa que prefiere organizarse de manera autónoma el viaje. Por el otro, clientes de alto poder adquisitivo que aspiran a disfrutar de experiencias únicas (con experiencias interesantes como Paseos del Vino, Hotel Spa Marqués de Riscal, Wine Hotel&Spa Can Bonastre, etc.). En diferentes puntos de España tenemos agencias de viajes especializadas en el receptivo (y algo emisor) en el turismo enológico y gastronómico. Sin haberlo hablado con ellos en profundidad, entiendo que su modelo de negocio se deberá basar en aportar mucho valor añadido y dirigirse a pequeños nichos dispuestos a pagar por ello.

Pero, ¿y qué papel juegan los destinos en este proceso? Diversos destinos enoturísticos se han estructurado en la forma de Rutas del Vino, nombre equívoco puesto que no pretenden ofrecer un itinerario de A hasta Z sino que se conforman más como entes de gestión de carácter mixto. Estas entidades todavía están buscando su lugar; algunos se circunscriben a la promoción tradicional; otros ejercen de dinamizadores del destino y de lo que podríamos llamar “Organizadores Profesionales de Enoturismo”. Algunos pocos han dado el paso de constituir una agencia, paquetizar y salir al mercado con ofertas. Dentro del proyecto de asistencia técnica a ACEVIN que ahora comenzamos con los amigos de DINAMIZA nos tocará entre todos dar con la tecla y facilitar un mejor aprovechamiento turístico de esta renovada pasión por el vino.

En definitiva será el mercado el que nos diga si el enoturismo llegó para quedarse y cómo lo habremos de comercializar y promocionar, al fin y al cabo el turismo enogastronómico en nuestro país ha de ser el que vaya mitigando las constantes pérdidas del sol y playa. O eso dicen….

Sin ser un gran experto en web 2.0 y redes sociales, desde hace ya casi un año disfruto de Twitter como una fuente inagotable de ideas, contactos, anécdotas. Y es ahora cuando he de pensar en qué medida esta herramienta es o no útil y necesaria para los destinos turísticos.

Son ya unos cuantos (no tantos) los destinos turísticos nacionales que mantienen activa una cuenta en Twitter. Y cuando digo activa no me refiero a que hayan abierto una cuenta, hayan subido un tweet del tipo “Probando esto del Twitter” sino que regularmente aporten conocimiento e información a sus followers.

Partiendo de mi opinión de que los destinos turísticos deberían ser gestionados como una empresa (especialmente ellos puesto que su presupuesto proviene de los ciudadanos), buscando siempre el retorno sobre cualquier inversión (ROI o ROMI en el caso de acciones de marketing), tengo la sensación de que son aun pocos los que tiene claro cómo, porqué y para qué han de estar presentes en Twitter.

¿Nos han de inundar el timeline con todos los eventos sociales y culturales del lugar? ¿Son el nuevo bando municipal? El caso más interesante en mi opinión es el de Gijón que ya se ha creado una reputación dentro de Twitter. Además de tener su cuenta desde hace tiempo, nos informó en tiempo real de los cambios en su imagen corporativa y ahora nos comunican propuestas comerciales “comprables”. Esto cuadra además con su acción de crear una comercializadora online que pone a la venta paquetes estructurados sobre la base de sus mercados prioritarios. Previamente disponían de un enlace con la central de reservas de la Unión Hotelera. Sinceramente, dan ganas de reservar sólo por darles la razón y apoyarles en esta labor tan voluntariosa y compleja.

La conclusión es que la presencia en Twitter (o en Tuenti, o en FB, o Google Wave…) ha de formar parte de una estrategia general del destino, que contemple su presencia on pero también off, qué posicionamiento desean transmitir y cuáles son los canales más adecuados para alcanzar sus objetivos anuales (si es que los saben definir).

Como todos sabéis, gracias al impulso de la Secretaría de Estado de Turismo y la colaboración de las Administraciones Públicas y las asociaciones y federaciones empresariales, España se ha dotado de un sistema de calidad para el sector turístico único en el mundo. A través del ICTE y con el apoyo de AENOR se está tratando de que nuestras normas marquen la pauta a seguir ante otros países, posicionándonos así como punta de lanza en la normalización y la gestión de sistemas de calidad en empresas y destinos turísticos.

Tampoco quiero entrar en detalle en las diferentes áreas y actividades del Sistema de Calidad Turístico Español, pero sí desearía incidir en un aspecto que, en mi opinión, no está todavía bien resuelto. Y me refiero específicamente a la continuidad de los proyectos de implantación del Modelo de Aproximación de Calidad Turística. Estos proyectos han ayudado a que cientos de empresas turísticas y otros agentes sociales y económicos de los micro y macrodestinos hayan comenzado a introducir algunas pautas de gestión de sus negocios basadas en un sistema de calidad estandarizado. Estos proyectos quedaban enmarcados y restringidos a los destinos municipales y supramunicipales que disfrutaban de un Plan de Excelencia/Dinamización/Dinamización de Producto Turístico / Competitividad. Sin embargo, las principales preguntas son:

1. ¿Por qué no se implanta o se obliga a implantar el MACT a todos los destinos que disfrutan de un plan de estas características? Entiendo que debería ser un requisito obligatorio para todos los destinos al formar parte de la estrategia turística nacional y a que, además, los planes se financian en una tercera parte con presupuesto estatal.

2. Y aun más grave o relevante; ¿por qué una vez finalizado el plan y con él el presupuesto no se obliga a los destinos a dar el salto al Sistema Integral de Calidad Turística en Destinos?

El esfuerzo que se realiza con los proyectos MACT es muy importante y, normalmente, los resultados son muy beneficiosos. Los empresarios se acostumbran a trabajar en base a unas medidas sencillas pero útiles, siempre con el seguimiento del equipo de gerencia del plan de dinamización correspondiente. Sin embargo, cuando finaliza el plan y se descompone este equipo de trabajo, el trabajo realizado se diluye si no hay algún organismo que asume su continuidad y evolución hacia SICTED. Pensemos además que estos proyectos son el auténtico caldo de cultivo de futuras empresas a certificar contra la norma Q, con lo que esto implica de elevación del nivel de calidad y competitividad de nuestra oferta turística. Ahora que se está modificando la metodología SICTED creo que sería un buen momento para darle una vuelta de tuerca al MACT y aprovechar más estos esfuerzos desarrollados en tantos territorios nacionales, evitando además la decepción generada por la falta de continuidad.

Desde principios de 2008, en TEA-CEGOS hemos tenido la suerte de apoyar a la Secretaría de Estado de Turismo y a la FEMP en la asistencia permanente a los destinos receptores de las ayudas para la creación y potenciación de entidades mixtas de gestión turística. Hasta el lanzamiento de estas ayudas, las referencias eran limitadas y muy conocidas: Turisme de Barcelona, la Sociedad Mixta de Turismo de Gijón, INCOLSA…

En mi opinión, una de las principales virtudes que han tenido estas ayudas ha sido la de sacar a la luz numerosos proyectos latentes. Destinos que eran conscientes de la urgencia y necesidad de profundizar en la gestión de su territorio contando con la participación directa del sector privado han contado con un apoyo económico para poner en marcha el arduo y largo proceso de reflexión, definición y creación de entidades mixtas de gestión y promoción turística.

Pero no pensemos que estas ayudas han sido subvenciones a fondo perdido. Uno de los requisitos exigidos a las entidades solicitantes era que representantes del sector privado aportaran un 10% del monto total del proyecto de creación (o potenciación) de la entidad mixta. Gracias a ello el sector privado no sólo exige a la administración local sino que se ve obligado a aportar. De esta manera, sus normales exigencias tendentes a la mejora de los destinos tienen aun más validez.

 

Podríamos mencionar numerosos ejemplos positivos de destinos que, en alguna de las tres convocatorias desarrolladas hasta la fecha, han sabido aprovechar las ayudas ofrecidas. Por ejemplo, debemos destacar a la ciudad de Valladolid. Tras la finalización de un irreprochable Plan de Excelencia Turística, se vio la necesidad de dar continuidad al diálogo establecido entre el municipio y los empresarios generado en la Comisión de Seguimiento del Plan. Así, se ha creado la Sociedad Limitada Turismo de Valladolid, con la participación

Todavía son muchos los destinos que continúan ejecutando las acciones previstas con cargo a las ayudas y, sin duda alguna, la valoración general de esta medida puesta en marcha desde la Secretaría de Estado en colaboración con la FEMP ha de ser sumamente positiva.

La labor de un consultor turístico contempla, afortunadamente, una gran variedad de tareas y proyectos diferentes. Dado que Tea-Cegos Consultur ha trabajado tradicionalmente para Administraciones Públicas, la mayoría de los proyectos nos acercan a técnicos y políticos vinculados al sector turístico de los diferentes niveles administrativos: desde un pequeño Ayuntamiento hasta un Gobierno Nacional, pasando por Comarcas y Mancomunidades, Diputaciones o Comunidades Autónomas.

Uno de los trabajos más divertidos o enriquecedores puede ser la organización de viajes de prensa, de familiarización o de prospección. En mi etapa en Turespaña o desde que trabajo en consultoría, he tenido la fortuna de organizar y coordinar varios viajes de estas características. Sin pretender ser dogmático ni dar una clase magistral al respecto, puesto que muchas de estas ideas son de sentido común, y que hay profesionales que de esto saben mucho más que yo, me gustaría dar algunos consejos o ideas para conseguir que el viaje sea un éxito:

 

  1. Conocer lo antes posible el perfil de asistentes: Si no sabes qué tipo de profesionales vendrán al viaje, difícilmente podrás ofrecerles lo que esperan. En algunos casos los viajes son gratuitos, en otros los asistentes pagan una parte del viaje. En cualquier caso, se ha de ofrecer la máxima calidad y profesionalidad.
  2. Seleccionar bien el destino: En función del tipo de asistentes, se deberá seleccionar el destino más adecuado. Si se trata de empresarios turísticos, deberemos buscar destinos en los cuales el sector esté estructurado y sea dinámico. Si se trata de técnicos turísticos públicos, buscaremos micro o madrodestinos que se caractericen por la estructuración de los recursos, coordinación con el sector privado o posicionamiento. También, si hay asistentes vinculados a diferentes subsectores turísticos (rural, ornitológico, sol y playa, etc.) tratemos que de haya información o reuniones de interés para todos.
  3. Seleccionar fechas: Es fundamental elegir fechas adecuadas en base a diferentes criterios: si es temporada alta o baja en el destino, podemos encontrarnos con dificultades para encontrar alojamiento a buen precio o, por el contrario, encontrarnos un destino “muerto”. Por supuesto que la climatología es fundamental para poder disfrutar de los 2/3 días de viaje. En este sentido, los meses de abril, mayo y octubre pueden ser los más adecuados. Tratar además de evitar la coincidencia con grandes ferias turísticas o similares que puedan limitar la asistencia de potenciales interesados. Si, por ejemplo, montamos un viaje con bodegueros interesados en conocer un destino con un cierto desarrollo enoturístico, lógicamente deberemos evitar los meses de vendimia.
  4. Buscar un contacto local: Por mucho que podamos conocer el destino del viaje, siempre es positivo o incluso imprescindible, contar con un contacto local que nos aporte ideas creativas, diferentes u originales. Esto cobra aun mayor relevancia si el destino del viaje es un país extranjero. En tal caso se pueden buscar consultores especializados que diseñen el programa a partir de nuestras pautas. También podemos contar con las oficinas españolas de turismo en el extranjero. A pesar de que no es ésta su función específica, pueden ayudar y mucho. También se positivo contar con una agencia de viajes especialista en el destino, puesto que su conocimiento nos facilitará la selección de hoteles, restaurantes, tener en cuentan los desplazamientos entre reunión y reunión, etc. También si todos los suministros se realizan a través de una agencia receptiva, se facilita el pago a la institución que organice el viaje.
  5. Aunque parezca obvio, buscar las comunicaciones aéreas más económicas: Si los pasos anteriores se van consolidando a tiempo, podremos realizar reserva de vuelos con compañías de bajo coste a precios muy económicos. Evidentemente siempre habrá algún asistente confirmado que no venga y alguno que se apunte a última hora, pero en términos generales ahorraremos mucho dinero.
  6. Realizar un viaje previo: Si el presupuesto lo permite, recomiendo realizar un viaje previo para conocer de cerca los hoteles, verificar restaurantes y menús, dar a conocer los objetivos del viaje a las personas y entidades que recibirán al grupo, etc.
  7. Enviar el programa con antelación, detallado y con enlaces web complementarios: Aunque lo más probable es que nadie lo lea, permite que los asistentes realicen sugerencias, críticas, etc. y así, modificar el programa.
  8. Durante el viaje, tratar de hablar con todos los asistentes, para conocer sus opiniones, quejas, sugerencias, etc. Si el viaje se desarrolla en un país extranjero, previamente deberemos conocer si todos los asistentes conocen el idioma. Si no es así y lo permite el presupuesto, deberemos gestionar un traductor para las presentaciones o reuniones más relevantes. En todo caso, tratemos de cuidar a todos los asistentes.
  9. No perder a ningún asistente: Hemos de tener claro que, como coordinadores del viaje estamos “de guardia” las 24 Horas. Eso quiere decir que, a pesar de que podamos tener algún momento de relajación, hay que mantener siempre un cierto nivel de tensión: que no se pierda ningún asistente, que no generen problemas dentro del grupo o con los entrevistados, etc.
  10. Retroalimentación: Al finalizar el viaje, recopilar los contactos de todos los asistentes con el fin de hacerles llegar las conclusiones del viaje, presentaciones o materiales recibidos, fotografías, cuestionario de satisfacción, etc. Evidentemente para ello podemos hacer uso de herramientas en la “nube”, como Flickr, drop.io, Facebook, etc.

Dejémoslo en un decálogo. Aunque es evidente que hay más detalles o medidas de utilidad creo que estas ideas pueden ayudar a aquellas personas que se enfrente por primera vez a un reto de estas características.

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